Ninguna mano manchada puede tocar...

El Cuerpo de Mi Hijo!

Víspera de la Natividad de Nuestra Señora—7 Sept, 1970

Verónica—Nuestra Madre Bendita frunce el entrecejo de cierta manera. Siempre hay que ser como María en nuestra vestimenta. Eviten los pantalones cortos (shorts) y pantalones.

Verónica vió a un águila en una visión. Fue muy aterradora, porque el águila era un esqueleto ennegrecido y quemado.

Nuestra Señora—“Se necesitan almas víctimas, almas que aceptarán, por amor a la cruz, en amorosa unión con Jesús, para la expiación del mundo.

“He venido a advertiros, hijos Míos. El tiempo se acerca. Voy por las naciones suplicando almas, porque el Castigo es inminente. ¡Arrepentíos!- Una luna oscurecida... un sol sangrante... agujeros en la tierra... olas altas... voces que gritan... todo en silencio... las ciudades a ras.

“Rezad a Mi Hijo para que envíe al Espíritu Santo.

“Mantened el Santo Rosario alrededor de vuestro cuello — no para decoración, sino para rezar, para tenerlo siempre con vosotros. Os envío Mis gracias en abundancia: ¡redención, gracia, paz!

“Los niños son las víctimas inocentes, malguiadas por aquellos dedicados que alimentan las verdades a medias y abominaciones negras para matar de hambre las almas jóvenes. ¡Ay del hombre corrompido! ¿Por qué negáis a Mis ángeles? Las bellezas del Cielo están en sus brazos.

“Recordad, hijos Míos, el Cielo y la tierra pasarán—todo será blanco. Pero Yo tengo la llave del Reino, dada por Mi Hijo. Nadie vendrá al Padre si no es a través de Mi Hijo. Quedáos bajo Mi manto, hijos Míos, y encontrarÉis paz. Rechazad a Mí ó a Mi Hijo, y será apresurado el fin de la vida como vosotros la conocÉis.

“Soy el abogado de la paz, la Mediadora entre Dios y el hombre, abundante en gracias para los que piden. Ahora soy la guardiana de la cruz. Estoy de pie debajo de la cruz; derramo Mi sangre debajo de la cruz.


NINGUNA MANO MANCHADA HA DE TOCAR LA HOSTIA

“Ninguna mano manchada puede tocar el Cuerpo de Mi Hijo. Sólo Dios puede purificar las manos. Escuchad y atended Mi amonestación. No estáis seguros con toda la seguridad. Retiraos en oración. Retiraos de las cosas del mundo. Permitid que el Espíritu Santo os guíe y seréis salvados. Cada alma tiene un convenio con el Señor.

“Siempre rezad. Salvad almas, vuestro Rosario en mano. Os bendigo a todos, hijos Míos.”

FIN