Redención, gracia y paz...

Todo Con Sólo Pedir!

Víspera de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael28 de septiembre de 1970

Nuestra Señora—“Hija Mía, estamos perdiendo terreno. Reza, hija Mía, para que el mundo no sufra Su venganza. El hombre debe venir por voluntad propia. No podemos forzar el amor.

“Los corazones de muchas madres quedarán entristecidos. Luciel toma las palabras de sus corazones. Los arrojamos, pero ellos trabajan en su venganza. Salvad a vuestros hijos. Cuidadlos constantemente. Están en grave peligro. Os reuno madres porque sólo vosotros podéis salvar a vuestros hijos, porque sólo a vosotros os importa. Abrid vuestros ojos a las señales de los tiempos y no estaréis en tinieblas.

“Vengo no sólo a curar cuerpos, sino a salvar almas. Muchos sufrirán Mi dolor. Redención, gracia y paz llevo en abundancia, todo con sólo pedir.

“Ninguna nación está libre de su destrucción. Nadie escapará a esta destrucción. No os sintáis seguros en vuestra ceguera.

“Retírate dentro de tí, hija Mía. Te he advertido muchas veces. No aprendes fácilmente la lección, hija Mía. Sólo busco protegerte. No te sientas mal; es por tu bienestar que debo amonestarte. El bien no ve el mal. Pero debes ser más prudente en el futuro.

“Debes hacer más sacrificios, hija Mía. Todos vosotros debéis hacer más sacrificios.”


PADRE PIO

Luego Padre Pío se le apareció a Verónica, y dijo:

Padre Pío—“He vivido en el mundo. El camino al Cielo no es tan difícil.”

[Verónica estuvo encantada con el aparente buen humor de Padre Pío, porque le dió un empujón burlonamente a Michael, porque el padre piensa que es tan divertido que parece un maní al lado del tamaño asombroso de Michael.

Padre Pío estaba usando una túnica marrón oscuro, con un lazo beige claro alrededor de su cintura y un Rosario extremadamente largo colgaba de su lado. El Rosario era de color beige claro.

Padre Pío—“María Elena, te escucho.”

Verónica vió a los ángeles Miguel, Gabriel y Rafael, vestidos con túnicas blancas y reborde de trenza dorada. Se apareció Santa Teresita. Algunas mujeres con ella estaban vestidas en hábitos negros con blanco. Santa Teresita estaba ataviada como el Padre Pío, de marrón. Los santos estaban reunidos con los ángeles.

Verónica vió algunas niñas, de aproximadamente 3 a 4 años de edad, en largas túnicas rosadas con un reborde dorado, como querubines. Sostenían un cordón dorado en semicírculo. Delante de ellas estaban Miguel, Gabriel y Rafael.

Por encima de todos ellos, en un esplendor centellante, estaba Nuestra Madre Bendita, vestida en azul y blanco resplandecientes. Jesús estaba cerca, grandioso en una túnica de terciopelo rojo oscuro.

Nuestra Señora—“Conozco todas vuestras peticiones, hijos Míos, porque sí escucho cada suspiro. Decidle a Ben que bendigo su corazón.


MUCHAS BENDICIONES A TRAVES DE LA MEDALLA

“Habrá muchas curas. A través de esta medalla vendrán muchas bendiciones.

“Has visto mucho, hija Mía, porque hay tiempo para felicidad y tiempo para tristeza. Como puedes ver, la felicidad está en abundancia.”

En este momento, Miguel y Gabriel extendieron sus manos y estaban rociando astillas de vidrio cortado de plata, lo que le parecía a Verónica como partículas de diamante cortado, que resplancecían gloriosamente en la luz. le fueron mostradas a ella como gracias del Cielo.

Verónica extendió sus manos para recoger estos tesoros que cayeron sobre su rostro, y deseó bañarse para siempre en este chaparrón bello y glorioso de belleza externa. Jesús se adelantó en este momento para bendecir a todas las personas. Verónica les pidió que se hincaran.

Jesús—“No pido más que vuestro amor. Tu obligación con el mundo, Verónica, será más pesada porque se te ha permitido ver muchas cosas que están más allá de tu mundo.

Continuad dándole al mundo llevando Nuestro Mensaje al mundo. No es una tarea fácil. Pero llevad vuestras cruces con alegría por la expectativa del Cielo que ha de venir.”

Nuestra Señora— “Dejo caer una lluvia de rosas sobre vosotros.”

FIN