Su reino ya no será lo que el hombre espera...

El hombre de perdición!

Víspera de la Presentación de Nuestro Señor—1 feb, 1971

Nuestra Señora—“He tratado de advertiros, hijos Míos, pero Mis advertencias han caído en oídos sordos. Ya no puedo retener de vosotros la oscuridad. Os suplico que ahora mantengáis una vigilia constante de oración.


EL HOMBRE DE PERDICI N ESTA AQUI

“¡El está aquí ahora! ¡Oh, la tristeza de corazones este día! ¡Cómo lloramos en el Cielo por la tristeza que se avecina! El diseminará su destrucción por todo este mundo. El hombre de perdición está en vuestra nación.

“No recibiréis atención amable de parte del clero, porque el hombre puede ser sabio pero estúpido. El hombre se había vuelto laxo en las lujurias de su vida mundana. El hombre ya no busca la revelación en la Biblia.

“Quiero, hija Mía, que repitas las palabras de Mi Hijo, dadas a tu hijo pequeño en su inocencia de corazón. Repito las palabras de Jesús: ‘Mi Corazón gime, Mis manos sangran. Ansío ver Mi creación y llenarme de felicidad.’


EL SIMBOLO DE LA PAZ ES SIGNO DEL ANTICRISTO

“Los monumentos, vuestras estatuas, deben ser mantenidas en vuestros hogares porque todos aquellos que las mantengan en sus hogares serán salvados. La cruz rota, el signo del hombre de perdición, el signo del anticristo, llamado ‘símbolo de la paz’ todos quienes lo usen estarán condenados! El Rosario está roto. Las personas no toman ésto en serio.

“Hijos Míos, ¿cuántas señales debe daros? El hombre de perdición ha divulgado ampliamente su insensatez. La luz ya no ha pasado a través de la villa papal. El la ha mantenido en oscuras.

“Formo Nuestros pequeños ejércitos, hijos Míos. ¿No os unís en esta batalla final? ¡Este es el Armagedón.

“No esperéis que este mensaje sea bien recibido, porque los corazones están endurecidos y los ojos ciegos todo contemplado en los planes del hombre de pecado.

“Mi Hijo ha preguntado Cuando regrese, ¿encontraré todavía algo de fe?'

“Usáis vuestra cruz, hijos Míos. No os puedo prevenir suficientemente para que uséis vuestro Rosario alrededor de vuestro cuello, porque nadie estará libre de esta entrada. El reclama las almas impuras. El busca las almas que están destinadas al Reino de Mi Hijo. El busca destruir, este hombre maligno del infierno.

“Escuchadme, hijos Míos: ¡él camino ahora por vuestra tierra! El tiene los poderes de satanás. El puede usar el cuerpo de un hombre ó mujer ó niño. ¡Observad! ¡Tened cuidado! Pedidle al Espíritu Santo que os permita ver con vuestros ojos. Mantened una vigilia constante de oración. Muchos caerán en el abismo. Lloramos por las almas que se perderán.

“El procederá a Egipto y a Israel y traerá a Rusia desde el norte. ¡Despertad a la verdad! Su reino ya no será lo que el hombre espera. La interpretación del hombre ha errado. El tiempo, y medio tiempo, está en el tiempo del Cielo; el tiempo terrenal es mucho más largo.

“No te asustes, hija Mía, con las escenas que te han sido enviadas, porque éstas son para tu propia protección.


PROTEGED A LOS NIÑOS CON LOS SACRAMENTALES

“Madres, os debo advertir. Aseguráos que vuestros hijos están bien protegidos; porque este hombre de perdición, cuando no os pueda alcanzar, tratará de heriros a través de vuestros hijos. Cuidadlos cuidadosamente. Aseguraos que ellos tienen la cruz alrededor de su cuello. No dejéis que estas almas inocentes sean engañadas por las maneras de satanás. No dejéis que traigan a vuestros hogares esta cruz maligna rota, si no traerá perdición a vuestro hogar. Es la marca del hombre de perdición.

“El permanecerá una semana más, hija Mía. Tus pruebas todavía no terminan.

“No hay nada que debas temer, hija Mía. El sólo puede usar el cuerpo de un alma impura, de manera que te prevengo que atranques tus puertas para todos aquellos que no sean de tu familia, por tu propia protección, debido al plan de satanás que está por venir.

“Te prevengo de nuevo: mantén atrancadas tus puertas. No fue la voluntad de Dios que ha forzado esta cruz sobre vosotros, hijos Míos, porque Mi voz había clamado a vosotros a través de incontables años para que os arrepintiérais. Pero no escuchastéis Mis advertencias.


LA GRAN PAUSA

“Mis viajes han sido a nivel mundial, Mis lágrimas han sido derramadas en todas las naciones. Mi voz se volvió débil, y ahora habrá una gran pausa. Durante este tiempo, hijos Míos, sólo os puedo impresionar sobre vosotros la necesidad de una oración constante.

“Cuidad bien vuestras puertas ahora contra el enemigo quien camina la tierra. El ha venido a vuestra localidad para tratar de destruir Mi trabajo aquí. El sabe que planeamos recuperar muchas almas con Nuestra vigilia de oración.”

FIN