ésto es lo que sufrirás para reunir a...

144,000 almas verdaderas

Víspera de Domingo de Resurrección10 de abril de 1971

Véronica El 10 de abril, a las 6 p.m. fue visto el Milagro del Sol por todos que estaban en los terrenos de la Basílica.


HAN DE REUNIRSE 144,000 ALMAS VERDADERAS

Nuestra Señora—“Hija Mía, ésto es lo que sufrirás para reunir a 144,000 almas verdaderas. Hija Mía, ¡cuán bien llevarás la cruz de Mi Hijo! Porque muchos pasarán sobre el mismo camino que pasó Mi Hijo antes de esta vida, como tú la conoces y seguirán de largo.

“Debéis recordar, hijos Míos, que la cosecha más abundante se obtiene cuando comenzamos por sacar la mala hierba. Porque cuando están doblados los tallos, porque fallaron en soportar la tormenta, la tierra es soplada por el viento y deben ser sembradas semillas nuevas.

“¡Cuán endurecidos los corazones de muchos! Oh, pobre hombre ciego, que prefiriese ver que muchos murieran para que pudiesen ser rescatados de sus dudas, que prefiriesen ver que otros mueran para demostrarse verdaderos en su juicio! ¡Orgullo! El orgullo conviene a la caída final. ¿No podríais sacrificar vuestro propio orgullo destructivo y buscar en esas madrigueras de satanás en esta tierra para salvar a vuestros prójimos, vuestros hermanos y hermanas?

“Mi Padre vuestro Padre, el Altísimo Señor en el Cielo, que es todo misericordioso, y que sufre desde hace mucho.


EL CASTIGO RETRASADO

“Hija Mía, Hemos recibido miles de Rosarios de tu nación que Nos fueron enviados por corazones amorosos. Tu prueba obediente ha rendido fruto, porque estos Rosarios y actos de sacrificio por almas víctimas, que han venido a Nosotros como víctimas de amor por la salvación de almas, en el conocimiento de lo que ha de ser, han sido reunidos por Nuestro padre en apaciguamiento. Por lo tanto, ahora ha sido retrasado el Castigo tan justamente merecido.

“Nuestras maneras no son las maneras del hombre. Permitimos que el hombre exponga su verdadera condición de alma por sus propios medios, y como tal, buscaría ayuda para detener las oraciones de expiación aquellos que han caído bajo la conquista de satanás.

“Sí, muchos se han unido a Nosotros en este lugar sagrado, bendito por el Padre. ¿Elevan sus corazones en oración, ó buscan entretención egoísta ó auto gratificación? A menos que ayudéis a reunir almas de todos vuestros hermanos y hermanas, no estaréis contados entre los reunidos durante la destrucción. El amor es siempre dar.

“Hija Mía, que no te importe la opinión del simple hombre, sino pon tu cruz en el hombro. Guarda en tu corazón las palabras que te fueron dadas por Mi Hijo, porque ellas te confortarán en tus pruebas.

“He venido aquí como abogada de la paz. He venido aquí para implorar oraciones de expiación. ¿Venís aquí simplemente para experimentar milagros, o para uniros con Nosotros en reunir almas? Los motivos egoístas no tienen futuro constructivo en Nuestro plan de redención. Os digo que aquel que se ponga a juzgar se encontrará así siendo juzgado. Mi Padre siempre será el juez final.

“Verónica, hija Mía, comienza de nuevo con semilla que realmente florecerá, con tallos que crecerán hacia el Cielo.

“Debido a los Rosarios que nos fueron enviados, el sacrificio de almas víctimas, víctimas a Su amor misericordioso, el Padre Eterno ha otorgado un retraso. El resto dependerá de la penitencia, las oraciones, los sacrificios que estaréis dispuestos a dar.

“Como Abogada de Mi Padre desde el Cielo, os digo que vuestros días están contados. Vuestra nación, como la conocéis, será destruida. Debéis regresar a Nosotros ahora, mientras todavía hay tiempo. ¡Rezad! Rezad una vigilia constante de oración.

“Hija Mía, estaré siempre contigo a medida que continúas reuniendo almas en tu misión. Siempre estaremos contigo.”


Notas de Rosas de Verónica:

Viene testimonio sobre la intercesión de Nuestra Madre para ayudar a los afligidos corporalmente y bouquets espirituales del Cielo. Nuestros Corazones están ensalzados al notar las numerosas conversiones del 18 de junio, 1970 hasta ahora. ¡Alabado sea Dios y Su glorioso don para nosotros aquí, Nuestra Señora de las Rosas!

FIN