¡Ninguna mujer estará en...

Los altares de Dios!

Víspera de la Anunciación de Nuestra Señora24 Marzo 1974

Verónica—Hay una gran luz ahora que viene a través del firmamento. El cielo se abre, y la luz es tan brillante que es...es difícil de mirar. Oh, Nuestra Señora ahora viene. Ella tiene puesta la más bella túnica blanca. Es de un blanco puro, con un adorno dorado en todo el contorno de Su manto, el manto exterior que llega desde Sus pies, sobre Su cabeza, hasta abajo del otro lado. Hay un cordón dorado en la cintura de Nuestra Señora, y hay un gran Rosario. Las cuentas son muy grandes. Nuestra Señora lo tiene amarrado al cordón dorado de Su lado derecho.

Ahora Nuestra Señora está de pie con Sus manos unidas en oración. Ella dice:

Nuestra Señora—“Sígueme, hija Mía. Los dedos pulgares se cruzan, los dedos (de la mano) se extienden y se tocan. Es de esta manera como rezarás, hija Mía.”

Verónica—Nuestra Señora ahora mira a Su alrededor. Ella ve hacia abajo, entre las personas. Ella se vé muy triste; Nuestra Señora se vé muy triste.

Nuestra Señora—“Hija Mía, hay mucha tristeza en Nuestros Corazones, porque tantas almas están siendo llevadas al abismo. Ellas han destruido sus oportunidades para siempre de entrar al Reino eterno de Dios.

Muchas de estas almas han ido por el camino ancho porque buscaban las lujurias del cuerpo. Si no vivís en el espíritu, vivís en los caminos del mundo. Esta manera es un camino a la destrucción, porque satanás ahora ha ganado el control del camino ancho.

MATERNIDAD, LA GLORIA DE LA MUJER

“Como Madre, Mi Corazón está destrozado porque el ejemplo de muchas madres es muy pobre sobre la tierra. La mujer, quien vino de Adán, recobraría su gloria por medio de la maternidad. Esto, también, ella ha desechado por los caminos de la oscuridad. Ella ya no busca purificar su alma y entrar al Reino del Padre. Sus pecados se multiplican, porque ella ya no sólo ha perdido la oportunidad de purificar(se), ¡sino que ella ha cometido asesinato; todos los males de la carne!

Las mujeres del mundo rechazan su lugar como compañeras de sus esposos. ¿En qué clase de criaturas se han convertido? El Día del Señor se acerca rápidamente sobre vosotras, porque lo que ha sido predicho, está por pasar.

La inmoralidad, la falta de limpieza, la destrucción del templo de Dios—los males más oscuros han entrado en los corazones de muchos. Los hijos—¿qué será de los hijos? Los maestros—¡maestros mentirosos, con falsedades, verdades a medias, y abominaciones!”

Verónica—Ahora viene un señor. El tiene cabello bastante largo y una barba, una barba corta. Y trae un Libro, y él tiene una caña larga en Su mano. Nuestra Señora ahora gira hacia él y dice:

Nuestra Señora—“Hija Mía, reconoce a Saúl, a quien conoces como Pablo. Sus palabras son las palabras de la verdad, pero no deberán ser re—escritas para satisfacer la naturaleza base del ser humano.”

Verónica—Ahora Pablo mira hacia arriba y abajo. El no se ve muy contento. El tiene una mirada bastante severa en su rostro. Y ahora se inclina y dice:

NINGUNA MUJER EN EL ALTAR

San Pablo—“Repite lo que escuchas, hija Mía, y grítalo desde los tejados. ¡Ninguna mujer estará en los altares de Dios! Desobediencia, falta de respeto para el Santo Padre—¿a qué os llevará esto, sino a vuestra propia destrucción? Una Iglesia que cae en la oscuridad, caerá. La base se estremecerá, pero el cimiento no será destruido. Porque será renovada y construida como fue ordenado por el Padre.

Mucha tribulación está por delante, pero estas pruebas han sido puestas sobre vosotros por el hombre. Como lo fue en los días de Noé, así es en vuestros días en que el hombre es orgulloso y arrogante, buscando colocar el conocimiento científico por encima del Padre. La racionalización del pecado, ¡para que el pecado ahora sea una manera de la vida! Almas en la oscuridad, hogares en la oscuridad, e iglesias en la oscuridad—¿qué será de vosotros? ¡Pedís que caiga la ira del Padre sobre vosotros!

¡Todo lo que está podrido, caerá! Se os ha dado el tiempo para enmendar vuestros caminos y regresar al camino angosto. No estáis sin la verdad, pero muchos han vendido sus almas para llegar a la cima, prefiriendo las cosas del mundo y no las del espíritu. No podéis vivir en el mundo y vivir en el espíritu, ya que no podéis tener ambas cosas. El mundo ahora pertenece a satanás. El espíritu de Luz lleva al Reino eterno del Padre. Viviréis en el espíritu de Luz. Maestros falsos entre vosotros os quitan la Luz y os llevan a una oscuridad más profunda. Leeréis el Libro del Amor y de la Vida, la Biblia; sin embargo, no pondréis vuestras almas en peligro al leer las impresiones después del año terrenal de 1964.”

Verónica—Ahora se pone muy oscuro. Y el hombre con el Libro toma pasos hacia...él flota; él no camina. El está de pie ahora detrás de Nuestra Señora, quien saca de Su lado derecho Su Rosario. Su Rosario es muy grande, muy grande. Las cuentas son blancas. Pero a medida que Nuestra Señora gira y mira hacia las personas abajo, las cuentas tienen un bello resplandor rosado. De las cuentas cuelga un crucifijo dorado. Nuestra Señora ahora lo toma, así, y lo extiende enfrente de Ella y bendice a las personas: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Ahora veo una gran luz que viene del cielo. Nuestra Señora está de pie del lado izquierdo. Pero hay rayos de luz que caen del cielo hasta los terrenos. Son muy bellos, muy bellos. Van más allá de lo que puedo ver en el cielo. Oh, pero ahora el cielo se abre, y veo a muchas figuras. Todas están vestidas en túnicas blancas. Se adelantan.

Nuestra Señora viene al centro del asta de la bandera, y se inclina.

ENVIADA ANTE LOS TRIBUNALES

Nuestra Señora—“Hija Mía, ves ahora a los mártires de antaño. A menos que tomes tu cruz y sigas a Mi hijo, no podrás unirte al Reino. Sobre tu tierra tu camino estará bañado en sangre. De esta manera será purificado vuestro espíritu, y seréis refrescados en el Reino y vestidos en las vestimentas de pureza. Seréis obligados a presentaros como discípulos de Mi Hijo, dando testimonio de la verdad. Muchos serán enviados ante los tribunales. No temas, hija Mía, por lo que dirás, porque el Espíritu de la verdad entrará en tí y es a través de este portavoz que la verdad será conocida.

Satanás ha enviado sobre la tierra maneras de vida para vuestros hijos que son destructores de sus almas. Buscando a Mi Hijo, van sin curso en toda dirección y dejan el camino angosto, vagando hacia el camino que los lleva a satanás.

En vuestro país y a través del mundo, Nosotros vemos abominaciones siendo cometidas en el nombre de la religión. El Corazón de Mi Hijo está destrozado, porque no sólo fue colocado sobre el árbol en los días de gran sufrimiento, sino que ahora El es recrucificado en el mundo, y en muchas de Sus casas — iglesias.

Reconoced las caras del mal a vuestro derredor. No vendrán en su verdadera forma, sino que ellos se pasearán como ángeles de luz, ángeles de misericordia. Vosotros los conoceréis por sus frutos eventualmente, porque la Luz echará afuera a la oscuridad.

La Advertencia que vendrá sobre el hombre, y el gran Castigo, pronto estarán sobre vosotros. Es por el Corazón Misericordioso del Padre que vuestro tiempo ha sido prolongado, un tiempo para hacer enmiendas por vuestras vidas, para purificar vuestras almas de todo pecado, mortal y venial. Rezad mucho; sacrificad vuestros sentidos.

DEMONIOS ARROJADOS CON EL AYUNO Y LA ORACIÓN

“Hija Mía, es con gran tristeza que Nosotros vemos dentro de los corazones de Nuestros dedicados. Ellos no saben que la Luz está débil. Muchos de estos demonios no pueden ser arrojados sin el ayuno y mucha oración. Oración y ayuno — substituidos, hija Mía, por los caminos del mundo.

Los hombres quienes son los representantes de Mi Hijo en Sus casas deberán ahora reunir al rebaño y abastecer con creces sus almas que tienen inanición. Es evidente, hija Mía, que muchos desean llenar más sus cofres que alimentar sus almas. El amor por el dinero ha destruido a muchos. El amor del poder, poder por las cosas del mundo, ha destruido a muchos. No podéis tener ambas cosas. ¡No tendréis este mundo y el Reino de Dios! Porque cuando paséis el velo, entraréis al reino del príncipe de las tinieblas, u os uniréis con Nosotros con gran gozo en el Reino del Padre.

La templanza, hija Mía, es el sacrificio que pide el Padre. No podéis dividiros. Deberá haber una completa dedicación a la voluntad de Dios. Si amáis más al hombre y no podéis girar hacia la Luz y seguir a Mi Hijo, no sois un verdadero representante de Mi Hijo. Porque el que quiere más al hombre, no puede entregar su corazón a Mi Hijo.

Hija Mía, Nuestros ruegos caen sobre oídos sordos. ¿Por cuánto tiempo debo implorar por castidad cuando la inmoralidad reina sobre vuestro mundo? Vírgenes tontas, ¿qué será de vosotras? Estáis confundidas. Habéis desechado vuestras prendas de honor. ¿Porqué las habéis hecho a un lado? ¿Estáis avergonzadas de ser conocidas como esposas de Cristo? ¿No estáis convirtiéndoos en esposas de satanás?

Verónica—Veo un gran globo ahora, una bola muy grande. Viene del cielo. Se ve como un globo, sí, del mundo. Y veo un mundo cubierto de oscuridad. Pero hay luces, parpadeos de luz en varios lugares. Ahora Nuestra Señora se adelanta y señala al globo.

Nuestra Señora—“Esas luces, hija Mía, son Mis pequeños ejércitos. Aunque pocos en número, ellos aumentarán hasta la Venida de Mi Hijo. La victoria final contra las fuerzas del mal está con Nosotros, hijos Míos. Id adelante como discípulos de Mi Hijo con este conocimiento en vuestros corazones, que la victoria descansa con Nosotros. Porque vendrá el tiempo cuando Yo aplastaré para siempre la cabeza de satanás.

Hija Mía, hacedlo saber al mundo que la mujer deberá regresar a su lugar, como mujer, porque ella ha sido mal guiada. ¿No fue la mujer que cayó a satanás en el comienzo?— Su desobediencia a la voluntad de Dios trae mucha tristeza sobre ella y sus hijos. Sería mejor ahora, hijos Míos, si la mujer se mantuviera silenciosa, ya que ella no conoce el camino por el cual viaja. Es satanás únicamente el que la ha puesto a rebelarse contra su destino.

Conoce, hija Mía, que satanás tiene muchas caras. El entrará, y sus agentes entrarán, en el cuerpo de cualquier alma impura—hombre, mujer o niño—para obrar su voluntad; por lo tanto, hija Mía, deberás ejercer gran precaución al abrir tu puerta a extraños.

No puedo enfatizar, hijos Míos, la necesidad de usar vuestros sacramentales. Muchas gracias han sido dadas a estos objetos de Dios para protegeros de la infiltración de satanás y sus agentes.

Nosotros estamos en guerra, una gran guerra, una guerra del espíritu. Vuestra armadura será que os vestiréis con la palabra de Dios. El Padre ha puesto el camino para vosotros. El ordena que no desechéis Sus reglas de disciplina.”

MOISÉS

Verónica—Ahora viene hacia adelante...oh, es un hombre muy mayor. El tiene el cabello blanco, muy blanco, y grueso. Y tiene una barba muy espesa. Es muy blanca. El se ve muy viejo. Y se ve muy triste. Oh, sostiene en su mano izquierda...y se ve muy pesada; él tiene dificultad ahora. Oh, está siendo levantada por una mano, una mano invisible. Pero ahora hay una luz detrás de ella. Oh, es un ángel. Yo reconozco que es un ángel muy grande. Oh, es San Rafael. ¡Oh! Ahora...oh, el nombre del hombre es Moisés.

Ahora él se inclina hacia delante y sostiene dos planchas de..como concreto que están unidas, soldadas juntas, como, casi en forma de libro, y señala con su dedo.

Oh, son los Mandamientos del Padre.

Ahora el hombre, el viejito, oh, él solamente...Oh, Nuestra Señora dice:

Nuestra Señora—“El no es tan bajo, hija Mía, de estatura.”

Verónica—Oh, él se acerca. Lo puedo ver más claramente. Oh, sí, él no es tan bajo; él es bastante alto. Ahora él señala a la escritura. La escritura es...no está en inglés. No lo puedo leer, pero puedo reconocer números. Y él señala a las escrituras y dice:

Moisés—“Estos son los Mandamientos del Padre. Rompéis uno, y las puertas del infierno están abiertas para vosotros.

Los pondréis en un lugar de predominancia en vuestros hogares. Si yo estuviese sobre vuestra tierra ahora, yo derramaría lágrimas amargas de tristeza, porque veo entre vosotros una renovación despreciable de abominaciones que me causan gran tristeza sobre la tierra. Vosotros apuráis la venida de Dios, Altísimo Señor, sobre vosotros. La ira del Padre descenderá sobre vosotros.“

Verónica—Ahora él gira hacia Nuestra Señora, quien lo mira tristemente. Y él dice:

Moisés—“Si no fuese por la intervención de la Reina del Cielo, ya hubierais recibido vuestro justo castigo. Sabed ahora que vuestros días están contados. ¡Arrepentíos! Dejad vuestro camino de pecado. Entrad a la Luz. Oración, expiación, y sacrificio — ¿es esto demasiado pedir de vosotros ante lo que está por sucederos?“

Verónica—Ahora se pone muy oscuro, muy oscuro. Y, oh, allí está. ¡Oh! Veo una gran bola de fuego. Se precipita a través del cielo con gran velocidad, y tira trozos de fuego y roca. Y ahora estoy de pie con Nuestra Señora. Oh, es como estar de pie en un gran espacio, y puedo ver para abajo y veo la tierra, y veo esta gran bola de fuego. Y viene muy rápidamente hacia la tierra.

Ahora Nuestra Señora me ha tomado de la mano, y nos vamos al otro lado de la tierra. Oh, hay muchos incendios en la tierra; muerte, plaga, miseria.

Oh, y Nuestra Señora señala, y Ella gira, y señala al cielo arriba de nosotras. Y Ella dice:

Nuestra Señora—“La guerra es un castigo por los pecados del hombre.”

Verónica—Nuestra Señora dice que mucha oración, mucho sacrificio es necesitado, porque habrá una gran guerra. Tocará las vidas de cada hombre, mujer y niño sobre la tierra.

Ella está de pie del lado izquierdo del asta de la bandera. Nuestra Señora se ve muy triste, y Ella sacude Su cabeza.

Nuestra Señora—“Hija Mía, ves la inhumanidad del hombre para con el hombre. Esto es lo que resulta de la pérdida de la Luz. El Padre castiga a aquellos a quienes El ama, y permite la separación de las ovejas de las cabras. Aquellos quienes han sido llamados a la Luz tienen una gran obligación de ir adelante y reunir a las ovejas errantes, sus hermanos y hermanas quienes han caído en la oscuridad. Habrá gran recocijo si Nos recuperáis una de regreso, sólo una de regreso a Nosotros.

Muchas gracias han sido dadas. Muchas gracias serán dadas, gracias para conversión y curación, desde estos terrenos que han sido escogidos por el Padre como un centro de expiación.

EL DÍA DEL SEÑOR

“Estáis acercándoos al Día del Señor. Debéis estar preparados. El Padre Me ha otorgado esta ocasión de llegar a vosotros como la Mediadora entre Dios y el hombre. No toméis Mis palabras a la ligera, porque os He hablado en verdad de lo que será. Oración, expiación, y sacrificio. Despojaos de todo lo que es mundano, porque es únicamente de esta manera que permaneceréis en el camino angosto. Es difícil, hijos Míos, regresar a este camino una vez que lo habéis dejado. Requiere mucho sacrificio, mucha oración, mucha penitencia.

Mi Hijo se ha entregado a Sí Mismo a vosotros, ya que Su Palabra se hizo Carne. Yo Me ofrecí como una Madre para que la Palabra llegara al mundo. Humildemente estoy ante vosotros, como la Madre de vuestro Dios, y os imploro, como una Madre de la tierra, que escuchéis y apresuréis a tomar acción sobre Mi palabra, porque vuestro tiempo se acorta.

Todos quienes escuchan el llamado del Espíritu, el Espíritu Santo, no deberán titubear, porque muchos no volverán a tener esta oportunidad otra vez.

La palabra será predicada por muchos a través del mundo. El Padre ha enviado entre vosotros a muchos portavoces para traeros las palabras de verdad y las palabras de guía.

Sí, el camino, el camino angosto, es uno de sufrimiento. Seréis mofados, seréis escupidos, seréis burlados, hechos objeto de desprecio, pero levantaréis vuestra cruz y seguiréis el camino de vuestro Señor.”

Verónica—Ahora el cielo se pone muy oscuro. Nuestra Señora va hacia el lado izquierdo. Ella está de pie justo arriba de los árboles. Ahora hay una gran bola, una bola como un globo, que desciende del cielo, y Nuestra Señora flota hasta estar sobre la parte superior de la bola. Y Ella sonríe. Oh, hace mucho viento allá, también, porque la túnica de Nuestra Señora ondea. Y ahora Ella ve para abajo, y dice:

Nuestra Señora—“Continuarás ahora con tus oraciones de expiación, hija Mía. Jesús se unirá Conmigo para bendecir los sacramentales. (Pausa)

Rezaréis mucho por vuestro Vicario, el Santo Padre, quien afronta gran persecución. Hay muchos agentes de la oscuridad quienes lo rodean—los falsos rostros del mal a su derredor. Os mantendréis fieles y verdaderos a Nuestro Vicario. No aceptéis las historias, las historias de engaño, que el enemigo envía entre vosotros.

Yo os traigo la verdad. Mantened esto en vuestros corazones.

El logro científico en vuestra era—mucho ha sido fomentado por el conocimiento de satanás.

Debéis advertir a vuestros jóvenes que la astrología es de satanás. Es una ciencia falsa creada por el príncipe de las tinieblas para remover el conocimiento de Dios y Su Reinado de los corazones de los jóvenes. Sabed que, nada en vuestro universo gobierna vuestra vida, sino el Padre quien os ha creado. Ninguna piedra, ninguna luz universal—sino la luz del Espíritu, del Espíritu Santo, no los elementos de vuestro universo—puede gobernar vuestro destino. El Padre ha contado cada cabello de vuestra cabeza. El conoce vuestro pasado, vuestro presente, y vuestro futuro.

Hay muchos falsos profetas entre vosotros ahora. Reconocedlos por sus frutos. La astrología es para el no—creyente. Los niños no deberán ser mal guiados.

15 MINUTOS DE LECTURA DE LA BIBLIA

“Yo He pedido, y lo repito de nuevo, que paséis por lo menos quince minutos (al día) leyendo las Escrituras del Libro de la Vida, la Biblia. Este conocimiento lo necesitaréis para luchar en contra de los errores de vuestra era.

El hombre no deberá cambiar las palabras del Libro de la Vida para satisfacer, para hacer resaltar la base débil de la naturaleza humana, porque las palabras tal y como están escritas, tienen que permanecer invariables. La palabra de Dios es eterna.”

Verónica—Yo veo un gran cuerpo de agua, y veo dos costas. De un lado veo multitudes de figuras vestidas de blanco. Ellas llevan candelas. Y del otro lado, la otra costa, veo figuras horribles. Ellas son horribles. Ellas se ven como mitad hombre, mitad humano, pero tienen los pies y las manos y las cabezas de, esas horrible criaturas — los demonios.

Y Nuestra Señora señala a una de las figuras con forma de demonio y dice:

Nuestra Señora—“Ellos están contaminando las aguas. Las flores se marchitan. Los tallos no pueden crecer fuertemente.”

Verónica—Nuestra Señora se refiere a las personas sobre la tierra.

Nuestra Señora—“Las flores son los hijos de Dios en Su jardín de almas en la tierra.”

Verónica—Estoy muy perturbada. Nuestra Señora señala, y algunas de esas criaturas tienen...tienen...tienen hábitos puestos. Algunas de esas criaturas son...están vestidas como sacerdotes.

Ahora Nuestra Señora viene hacia delante. Y Ella dice...Su voz es muy suave, muy quedita. Ella habla tan calladamente ahora.

Nuestra Señora—“Es con tristeza, hija Mía, pero aún a Nuestros dedicados se les da la opción de salvar sus almas. Grandes gracias son dadas, pero muchas son arrojadas a un lado. Esto es por el libre albedrío del hombre.”

Verónica—Ahora la luz se pone muy, muy brillante. Y veo...oh, ahora viene Jesús. Y Nuestra Señora va rápidamente al lado derecho del asta de la bandera. Ahora todos los que puedan, por favor arrodíllense.

Ahora Jesús está de pie, y El sonríe. Oh, El es muy bello. La luz es muy fuerte. Ahora Nuestra Señora está de pie justo del lado derecho de Jesús, del lado derecho del asta de la bandera.

Ahora Jesús tiene puesto un par de..Yo puedo ver Sus pies descalzos en Sus sandalias. Y El tiene puesta una vestimenta más oscura; es casi (un color) marrón, Su túnica. Es un crema como profundo, pero casi un gena muy pálido. Y tiene puesto un manto ahora. El manto es muy rojo, un rojo brillante, con un borde dorado. Y está amarrado alrededor de Su cuello con una banda dorada trenzada, y de la banda cuelga una cruz de madera.

Ahora Jesús viene...El desciende por el árbol del lado derecho. El dice:

Jesús—“Si extendéis vuestros sacramentales, Yo os daré, a través del Padre en el Espíritu, gracias para conversión y curación—gracias para la repatriación de las ovejas errantes.”

Verónica—Ahora Jesús ve hacia abajo, y sonríe.

Jesús—“No tenéis que abrir vuestros paquetes ya que Yo puedo ver dentro de ellos.”

Verónica—Ahora Jesús eleva Su mano delante de El, así, con Sus tres dedos, y hace la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Ahora Jesús viene muy...El desciende hasta estar muy cerca. Oh, y El ahora se mueve. Nuestra Señora va hacia el lado izquierdo. El todavía está de nuestro lado derecho del asta de la bandera. Pero ahora Nuestra Señora toca el asta de la bandera con Su Rosario. Y Jesús eleva Su mano, y ahora bendice con la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Ahora Jesús va hacia allá, sigue a Nuestra Señora. Nuestra Señora ahora se ha detenido. Y Jesús ha ido delante de Ella, y Ella está de pie detrás de El.

Y ahora hay una gran luz que viene del cielo. Oh, es San Miguel. San Miguel desciende, y está de pie justamente contiguo a Nuestra Señora. Y Jesús ha ido hacia delante del lado izquierdo del asta de la bandera. ¡Oh! Y ahora Jesús extiende Su mano muy alto, arriba de Su cabeza, así, y El hace ahora la señal de la Trinidad: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

El extiende Su mano...El extiende Su mano hacia afuera, y hay una luz, una luz tremenda que desciende sobre el lado izquierdo del asta de la bandera. Da la luz ahora justo al centro, en la parte de atrás. El ahora levanta Su mano sobre Su cabeza, y la luz se disipa. Jesús dice:

Jesús—“Piensas, hija Mía, qué es lo que el Padre tiene guardado para el individuo. Eso lo sabrás con el tiempo.”

Verónica—Ahora El va hacia el árbol. Jesús está de pie al lado del árbol, y Nuestra Señora está detrás de El. Y San Miguel está de pie allí. El tiene la balanza, la balanza en su mano izquierda, y en su mano derecha hay un gran palo, de apariencia como una lanza. Sí, es una lanza. Y El está detrás de Nuestra Señora.

Ahora Jesús extiende Su mano y mira hacia abajo. El está justo por el árbol. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. — Ahora Ellos giran, y Nuestra Señora y Jesús y San Miguel...San Miguel...Ellos se siguen el uno al otro. Ellos flotan. Jesús gira, y ve hacia abajo. El se ve muy triste. Y ahora El dice:

Jesús—“Mi Madre ha dado repetidas advertencias. Muchos han escogido desecharlas. Pronto las palabras serán escasas, y encontraréis que el Padre ha enviado Su Castigo sobre vosotros.

“Apuraos, atended, y escuchad, porque habéis sido advertidos y tenéis que tomar acción rápida ahora. Salvaos a vosotros mismos, y a las almas de los que amáis. Venid a Mi, ya que Mi Corazón está extendido a todos vosotros. Yo entregué Mi Cuerpo. Yo estoy con vosotros en Cuerpo y Espíritu. No me desechéis, porque Soy el Pan Vivo de vuestra vida. Sin Mí no podéis entrar al Reino del Padre.

Si supiereis las glorias del Reino, correríais rápidamente y rechazaríais rápidamente los males del mundo, que se ha entregado a satanás. Porque más allá de vuestro universo existen los más grandes gozos, gozos mucho más allá de toda expectación o que sean concebibles en la mente humana. Esto os lo damos si lo pedís.

Venid a Mí, hijos Míos, porque estoy muy solo. Sólo Me visitan unos pocos. Tenéis que tomar de Mi Sangre y comer de Mi Cuerpo, o no tendréis la Luz dentro de vosotros.”

Verónica—Ahora Jesús eleva Su mano otra vez: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Ahora Jesús y Nuestra Señora van...Ellos ascienden. Ahora están justo arriba de la figura en el asta de la bandera, el águila. Y Nuestra Señora ahora desciende y va al lado izquierdo del asta de la bandera.

Nuestra Señora—“Continúa ahora, hija Mía, con las oraciones que te dirigí que comenzaras.”

Verónica— Bendito sea Dios. Bendito sea Su Santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. Bendito sea el Nombre de Jesús. Bendito sea Su Sacratísimo Corazón. Bendita sea Su Preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendito sea el Espíritu Santo, Paráclito. Bendita sea la Excelsa Madre de Dios, María Santísima. Bendita sea Su Santa e Inmaculada Concepción. Bendito sea Su Inmaculado Corazón. Bendita sea Su gloriosa Asunción. Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. Bendito sea San José, Su Castísimo esposo. Bendito sea Dios en Sus ángeles y en Sus santos.

FIN