Que todos serán salvados cuando mueran...

Un error y mentira!

Víspera de la Asunción de Nuestra Señora14 Agosto 1976

VerónicaEl cielo está muy oscuro. Pero hay luces, luces azules, que ahora cortan a través de la oscuridad a ambos lados de la estatua de Nuestra Señora, arriba de la estatua. Allá a la izquierda, la luz, la luz azul se agranda en circunferencia, y Nuestra Señora ahora viene a través de la luz. El cielo, todo el cielo se vuelve muy brillante.

Nuestra Señora está vestida con una bella túnica blanca, y sobre Su cabeza y hombros tiene puesto un manto flojo, todo blanco, muy ondulante. En todo alrededor de la cabeza de Nuestra Señora hay una guirnalda de rosas, bellas rosas frescas, rosadas de color con rojo entre ellas. Cada tercer rosa, hay una roja. Nuestra Señora sonríe. Ella viene hacia adelante ahora, justo arriba de la estatua a la izquierda. Y extiende Su Rosario, así.

Ahora Nuestra Señora toca Sus labios con Su dedo índice, lo cual significa escuchar.

Nuestra Señora—“Hija Mía, Nosotros en el Cielo tenemos gran tristeza debido a las muchas pruebas que serán enviadas sobre la humanidad. La ceguera y la dureza de corazón ha llamado sobre la humanidad un castigo. Muchas advertencias han sido dadas en el pasado, y muchas advertencias están siendo dadas ahora. ¿Y cuántos están escuchando estas advertencias.

Hijos Míos, Nuestra tristeza es profunda. Nosotros mirábamos con gran anticipación y esperanza que la reunión de Nuestros obispos traería mucho bien, pero tristemente, encontramos confusión y engaño en esta reunión en vuestra ciudad de Filadelfia.

Hija Mía, tenéis que hacer saber a todos que encontramos el regalo de una estatua de bronce una abominación. No deberá ser colocada como un memorial ante los ojos de todos, ya que trae gran tristeza a Mi Hijo y a todos en el Cielo. ¡No expongáis el Cuerpo de Mi Hijo a los ojos de los malvados! No Lo despojéis de Su dignidad y Su respeto, porque traeréis sobre vosotros mismos un castigo mucho más grande del Padre Eterno.

Yo, vuestra Madre, os veo con misericordia y tristeza, oh, vosotros de poca fe; oh, vosotros quienes habéis desechado la verdad y mancillado vuestras almas por ganancia; oh, vosotros quienes habéis mancillado vuestra fe con toda clase de experimentación e insensatez.

CIELOS ARDIENDO CON FUEGO

“Hijos Míos, padres de familia de Nuestros jóvenes, tenéis que guiar a vuestros hijos ahora. No esperéis que otros salven las almas de vuestros hijos, ya que estarán perdidos. Pronto, a menos que haya un reverso completo de vuestras maneras que ofenden mucho al Padre Eterno, veréis los cielos ardiendo con fuego.

NO SERA UN CARNAVAL DE PLACER

“Hijos Míos, Nosotros observamos la nueva manera, la manera en que dais una bendición a aquellos quienes se han dormido sobre la tierra. Hijos Míos, no hagáis de ello un carnaval de placer, ya que muchos quienes se han quedado dormidos no han pasado el velo hacia el Reino del Padre Eterno. Es un tiempo triste para muchos, no un tiempo de regocijo, ya que no han recibido la salvación; ellos no la pueden recibir hasta que estén purificados. Sus almas deberán ser purificadas. Y muchos han pasado largos años en el Purgatorio, y muchos ya han caído al infierno. Así es del padre de los mentirosos, que fomentaréis este error y mentira que todos serán salvados cuando mueran.

Hijos Míos, satanás ha promovido este error, porque ya no rezáis por los que han muerto. Los dejáis ir al abismo, sin vuestras oraciones. Los dejáis pasar muchos largos años en el Purgatorio, por falta de oraciones. ¿Y porqué? Porque creéis en errores. El Padre Eterno permite que estos errores vayan por vuestro mundo para que los que persisten en creer en el error sigan rápidamente a satanás al abismo. Por la falta de gracia, muchos pasarán al infierno. Y no seáis engañados, hijos Míos, por el error creado por satanás a través de la humanidad que todos serán salvados. Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.

Todos debéis rezar una constante vigilia de oración, hijos Míos. Muchos rechazan Mis advertencias; los mofadores van por vuestro mundo rechazando las advertencias del Cielo. Pero demasiado pronto conocerán ellos la verdad, y habrá mucho crujir de dientes y lágrimas amargas enviadas sobre ellos.

Sí, hija Mía, trae tristeza al corazón cuando tenéis que experimentar el poder de satanás en el mundo. No juzgues, hija Mía, sino que debes rezar por todos los hombres de pecado.

Te he advertido en el pasado, hija Mía, que reconozcas los rostros del mal a tu derredor. Muchos desfilan como ángeles de luz. Recordad, hijos Míos, que todos los que imploran Señor, Señor, no entrarán al Reino de Dios, vuestro Padre. Y muchos profetizarán, y muchos seguirán, pero la luz sobre ellos, dentro de ellos, será apagada. Muchos van por el mundo buscando ganancias propias. Ellos tienen una medida de misericordia, ellos tienen una pequeña medida de fe, pero ellos niegan la base misma.

Yo, vuestra Madre, prometo a todos quienes permanezcan cerca de Mi Hijo en los días venideros, salvación a través de Mi Hijo.

Todos tenéis que llevar vuestros sacramentales. No los desechéis porque los mofadores se burlen y os ridiculicen. Sabed, hijos Míos, que así como se burlaron y rieron de Mi Hijo, también vosotros seréis burlados. ¿No podéis aceptar esta pesada cruz? No seáis desviados en vuestra misión por estos burladores.

Recordad, hijos Míos, que daréis el Mensaje del Cielo a otro, y continuaréis. Aún con rechazo, id y tocad sobre otra puerta.

Mi Hijo y todo el Cielo reza y mira constantemente, y envía gracias por la defensa de la Fe.

Hijos Míos, hay una gran guerra de los espíritus ahora, no solo a través de vuestro mundo, sino en la Ciudad Eterna de Roma. Las fuerzas del 666 rugen en Roma, y las fuerzas ahora se han extendido como un pulpo a través de vuestro mundo. Mantened, hijos Míos, una constante vigilia de oración, ya que las guerras son un castigo por los pecados del hombre.

El Mensaje del Cielo no ha sido dado, hijos Míos, para traeros miedo a vuestros corazones, sino para despertaros de vuestro letargo. Muchos están siendo mal guiados; muchos están aceptando error y van como ovejas al matadero; y muchos siguen a los patos río abajo. ¿Y qué solución, hijos Míos, tenéis ahora a vuestros problemas de discordia, desengaño, y al rechazo de la Casa de Mi Hijo, Su Iglesia? Tenéis que regresar, tenéis que aceptar la verdad simple que os ha sido dada. La tradición es parte de esta base firme. Los rumbos del modernismo y del humanismo destruirán al mundo.

UNA ORACIÓN LOS PUEDE TRAER DE REGRESO

“Los hombres sin Dios, los ateos de vuestro mundo, serán despertados forzosamente. Rezad, hijos Míos, por los que parecen estar perdidos, ya que una oración los puede traer de regreso del borde. El poder, hijos Míos, de la oración es grande.

El Mensaje del Cielo ha llegado a la Ciudad Eterna de Roma. Y ahora, hijos Míos, rezaréis para que ellos aprendan de él, y recuperen las almas que de otra manera estarían perdidas para el Cielo. Rezad por vuestro Vicario, el Papa Paulo VI; rezad por Nuestro hijo que sufre.

UNO QUE ESTA IMPERSONANDO A VUESTRO VICARIO...

“Es ahora conocimiento común en la ciudad de Roma que hay uno que ha estado impersonando a vuestro Vicario, un actor de grandes talentos, uno quien, a través de cirugía ha obtenido el semblante de vuestro Vicario. Es ahora conocimiento común, hijos Míos, y ahora se jugará un juego de ajedrez. Será obispo contra obispo y cardenal contra cardenal, porque satanás se ha establecido a sí mismo entre su medio. Obispo contra obispo y cardenal contra cardenal, porque satanás se ha establecido a sí mismo entre su medio. Todo lo que está podrido caerá.

Mi Inmaculado Corazón, hijos Míos, os protegerá y os guiará en los días venideros. El triunfo final está con el Cielo. Esto, hijos Míos de la Luz, será vuestra esperanza para vuestro futuro, es el triunfo del hombre sobre el mal, a través de Mi Hijo. Estad con El mientras podéis, en los tabernáculos de vuestro mundo. Confortadlo en Su sufrimiento, ya que El está siendo recrucificado en Su propia Casa.

Rezad una constante vigilia de oración, hijos Míos. Rezad por vuestros hijos. Dad un ejemplo firme de disciplina y fe a vuestros hijos.”

Verónica—Nuestra Señora ahora toma Su Rosario, así, y lo extiende, y hace la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Nuestra Señora—“Os bendigo a todos, hijos Míos, como el Padre Eterno os bendice en el Hijo y el Espíritu.”

Verónica—En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén .

Ahora Nuestra Señora va hacia el lado derecho. Detrás de Ella viene San Miguel. El es de un tamaño tremendo. Nunca puedo ver su rostro, la luz es tan brillante. Pero su cabello es de un color dorado, un color dorado metálico, y la iluminación de los rayos dorados de él son deslumbrantes a los ojos.

San Miguel tiene puesta una larga túnica blanca floja. No puedo ver manos ni pies, es una túnica tan amplia, voluminosa, y él tiene una balanza. Parece estar suspendida en el aire en su derecha—lo que sería su mano derecha—pero no puedo ver la mano, la luz es tan brillante. Y ahora del lado izquierdo hay una lanza, una lanza larga, y la punta está hacia arriba, muy arriba en el cielo. Y San Miguel ahora sigue a Nuestra Señora al lado derecho, nuestro lado derecho.

Nuestra Señora extiende el crucifijo de Su Rosario, y hace la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Nuestra Señora—“Os bendigo a todos, hijos Míos, y envío entre vosotros gracias para curaciones y conversión, curaciones del cuerpo y curaciones del alma.”

Verónica—Ahora Nuestra Señora retrocede. Ella flota hacia atrás y va muy alto arriba del árbol del lado derecho. Y San Miguel está al lado derecho de Nuestra Señora, y están de pie allí. Ahora Nuestra Señora lleva Su dedo índice a Sus labios.

Nuestra Señora—“Hija Mía, continúa con tus oraciones de expiación. Ellas son dolorosamente necesitadas. Mis cuentas de oración, el Rosario, tienen que ir a través del mundo, una constante vigilia de oración, cuenta por cuenta, eslabón por eslabón.”

Verónica—San Miguel se adelanta ahora, directamente arriba de la estatua de Nuestra Señora. Y él señala su lanza hacia abajo. El sostiene la balanza en su mano derecha, y ahora con la balanza sostenida alto en el aire, él dice:

San Miguel—“¡Quien es semejante a Dios! ¡Quien es semejante a Dios!”

Verónica—San Miguel está de pie allí, y da una sensación, una presencia de gran fortaleza. Y si yo fuera un ser menos agraciada por Nuestra Señora, estoy segura que me moriría de miedo aquí mismo en este lugar, al escuchar a San Miguel. El es tremendo, cubre todo el cielo. Pero no tengo miedo, porque he llegado a conocer a San Miguel, y a amarlo como uno de los grandes guerreros del Cielo.

Nuestra Señora está de pie al lado derecho del árbol, directamente arriba de él. Y San Miguel ahora se queda arriba de la estatua de Nuestra Señora, alto en el cielo. El ve hacia abajo, y señala ahora con su lanza, con su lanza hacia el lado izquierdo del cielo, aquí, y hay letras que se forman en el cielo—en letras negras: PESTILENCIA Y GUERRA.

Ahora San Miguel señala con la lanza, y hay un caballo negro que galopa a través del cielo. Es un caballo grande negro, de apariencia lúgubre, y tiene a alguien montado sobre él. El jinete está vestido todo de negro, se ve como un verdugo. Tiene un capucho sobre su cabeza, y tiene algo en su mano—no sé lo que es. Parece una canasta de alguna clase. Ahora detrás de él hay un caballo verde, y el caballo verde es—tiene una apariencia lúgubre. Y ahora hay una voz que dice: “Pestilencia y enfermedad. Enfermedad del cuerpo. Pestilencia, enfermedad del cuerpo.”

Ahora, muy lejos de la vista—se han ido al cielo. Y ya no puedo ver al caballo negro ni al verde. Del lado derecho, letras se forman en el cielo. Son todas blancas y la palabra deletreada es E—S—P—E—R—A—N—Z—A, ESPERANZA. Y arriba de la palabra ESPERANZA hay un cáliz, un bello cáliz dorado, con una hostia suspendida arriba del cáliz. Oh, es un bello cáliz con una hostia. ¡Oh.

Ahora San Miguel señala hacia Nuestra Señora con su lanza. Nuestra Señora dice:

NO UNA SIMPLE COMIDA

Nuestra Señora—“Todo el que desea ser salvado tiene que permanecer con Mi Hijo en la Eucaristía, porque verdaderamente es el Pan de la vida. No podéis tener la Luz dentro de vosotros sin participar de este Pan de la vida. No podéis rechazar la Verdadera Presencia de Mi Hijo. No podéis hacer de este Sacrificio una simple comida, porque habréis entonces traído la más grande de las profanaciones y abominaciones ante la humanidad. Mi Hijo, vuestro Dios, es, fue, y siempre será.

No podéis comprender en vuestra naturaleza humana, hijos Míos, comprender todo, ya que ciertamente ya no sería sagrado. Mucho será revelado a la humanidad en los días venideros. Aprended por el ejemplo y las direcciones que son dadas del Cielo, hijos Míos. No esperéis hasta que sea demasiado tarde.

Ahora, hija Mía, mirarás bien las fotografías.” (Pausa)

Verónica—El cielo se ilumina con una luz rosada muy profunda. Es casi circular, que va desde la punta de la estatua de Nuestra Señora y hacia afuera al árbol.

Ahora directamente arriba de la estatua de Nuestra Señora, en el centro del cielo, viene Jesús hacia adelante. El tiene puesta una túnica crema con un cinturón anudado, un cinturón como de cuerda alrededor de Su cintura. Cuelga hacia abajo muy bajo, y alrededor de Sus hombros tiene una capa de color borgoña. Y no cubre Su cabeza como un manto; cuelga alrededor de Sus hombros.

Ahora Jesús lleva Su dedo índice a Sus labios, para escuchar.

Jesús—“Hijos Míos, Mi Madre os ha dirigido bien. Antes que las pruebas se hayan terminado sobre vuestro mundo, antes que Yo regrese a vosotros en triunfo con todos los personajes del Cielo, vuestra tierra será purificada con gran sufrimiento. Muchos mártires saldrán de esta conflagración.

Hijos Míos, os traigo ahora una historia poco conocida de la Asunción de Mi Madre. Sí, había dos pequeños niños presentes, de pie afuera de la cripta a medida que Yo traje a Mi Madre hacia delante. Ella estuvo sólo un corto tiempo en su envoltura de entierro, y Yo vine con San Miguel y San Gabriel para llevar a Mi Madre al Reino del Padre Eterno para recibir Su muy merecida corona.

Mi Madre recibió Su corona a través de sufrimiento y perseverancia. Ella estuvo entre los hombres por muchos años después que Yo ascendí al Padre. Ella esperó y rezó y dirigió a los de Su derredor con cuidado y paciencia. Ella fortaleció la base de Mi Casa sobre la tierra, y fue otorgada la corona ganada por Sus esfuerzos. Hijos Míos, sabed que Mi Madre dejó vuestra tierra tanto en cuerpo como en alma. Ella se unió a Mí con el Padre Eterno.

Ahora, debido a vuestros tiempos, Mi Madre os ha llegado como una Mediadora entre Dios y el hombre. Mi Madre ha ido a través de vuestra tierra, llorando lágrimas de gran piedad y tristeza por lo que está por venir sobre la humanidad. Todas las advertencias están condicionadas a la respuesta del hombre.

RECONOCED QUE SE HA SEGUIDO AL ERROR

“Despertad de vuestro sueño, Mis pastores. Regresaréis ahora y recobraréis lo que habéis perdido cuando sucumbisteis a los errores del humanismo y del modernismo. No estéis llenos de orgullo. Sed humildes y aceptad vuestra cruz. Reconoced ante la humanidad que se ha seguido al error, porque el errar es humano, hijos Míos. Pero cuando sabéis que habéis cometido un error, qué tenéis por ganar, sino este camino de locura. Regresad ahora y comenzad de nuevo.

Yo os dejé una verdadera base de fe. Esta fe está lentamente siendo removida de vuestro mundo. Sólo quedan pequeñas llamitas de luz a través de vuestro mundo; la oscuridad pesadamente os está encerrando. Sabed, hijos Míos, que tenéis que apresuraros en seguir la dirección de Mi Madre.

Todos los que tienen mando debido su rango al gobernar a Nuestras ovejas, tienen que hacer un perdón total con sufrimiento, tienen que ganar este perdón completo con sufrimiento del Padre Eterno.

Sabed, hijos Míos, que para entrar al Reino de vuestro Dios, tenéis que estar sin manchas; tenéis que ser purificados. Si esta purificación no es obtenida en vuestros años terrenales, tenéis, entonces, que ser purificados en el lugar de espera y sufrimiento, de privación—el Purgatorio.

Y ¡ay! del hombre quien no luche contra los ardides de satanás para salvar su alma, y pasará una eternidad en el abismo del infierno. Todas y cada alma se le ha dado la oportunidad para su salvación. No caigáis en el error creado por satanás a través de la humanidad, que todos seréis salvados al final. Muchos han pasado el velo, nunca teniendo esta oportunidad para hacer enmiendas, y han sido enviados al pozo más oscuro del infierno.

No tengas miedo, hija Mía. Tienes que comprender que Yo no te puedo engañar con una mensaje de gran gozo, pero te puedo dar esperanza para vuestro futuro. Esta esperanza os doy a través de Mi Madre, a medida que Ella va y continúa yendo a través de vuestro mundo, llevándoos la dirección del Cielo, guiándoos hacia afuera de la oscuridad.”

Verónica—Jesús extiende Su mano, así, y hace la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Ahora directamente detrás de Jesús, Nuestra Señora viene hacia delante. Ella viene del lado derecho, nuestro lado derecho, justamente más allá del árbol. Y San Miguel desciende con Ella. Ellos cruzan el cielo. Ahora flotan, no caminan. Son llevados por el viento, me parece que simplemente son llevados por el viento, hacia Jesús. Ahora Jesús asiente con Su cabeza y van hacia el lado izquierdo cruzando el cielo. Jesús extiende Su mano, así, y hace la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Ahora hay una luz tremenda que se forma del lado derecho del cielo, y Jesús señala hacia arriba. Y, cruzando el cielo otra vez, están los caballos negro y verde. Son de apariencia muy lúgubre; son como—muy lúgubres. Es casi como un cuadro de miedo, de sufrimiento de alguna clase.

Ahora Jesús señala muy allá por los árboles, y justo arriba del árbol hay una candela. Y arriba de la candela hay una Biblia. Y ahora San Miguel viene y señala las páginas de la Biblia con su lanza. Y una voz que retumba—es la voz de San Miguel, pero retumba por todo el cielo. El dice:

San Miguel—“Marcad bien las páginas de vuestro Libro de la Vida, vuestra Biblia. Ellas son apresuradas ahora a que pasen rápidamente por las acciones del hombre, llevando a cabo el juicio final sobre la humanidad. Preparaos leyendo estas páginas, el Apocalipsis, las revelaciones de San Juan.”

Verónica—Ahora San Miguel cierra la Biblia con su lanza. Y se vuelve muy oscuro alrededor de la Biblia.

San Miguel—“Ves, hija Mía, cómo satanás ha envenenado las mentes de muchos. El Libro está siendo re—escrito para satisfacer la naturaleza básica carnal del hombre. Aprended la verdad leyendo El Libro que no ha sido cambiado. Se os dará a conocer los días venideros. Observad vuestros medios de comunicación, y aprended por los signos de vuestros tiempos.”

Verónica—Arriba ahora de la estatua de Nuestra Señora, se forma una cruz muy grande, una cruz negra. Es una cruz de apariencia muy oscura, y tiene la forma de la clase de cruz que uno ve en los cementerios. Es como una cruz de una lápida.

Ahora desaparece. Ya no puedo ver la cruz de lápida. Y Nuestra Señora viene hacia acá, y sostiene Su Rosario en Su mano derecha y tiene un Escapulario, un Escapulario marrón muy grande, en Su mano izquierda.

Nuestra Señora—“Estos, hijos Míos, serán vuestras armas. Continuad ahora con vuestras oraciones de expiación.”

Verónica—(Reza el Padre Nuestro y las oraciones de Fátima)

FIN